Imagina que un amigo querido comete un error en el trabajo. ¿Le gritarías y le dirías que "no sirve para nada"? Seguramente no. Probablemente le dirías que todos cometemos errores y que lo hará mejor la próxima vez. Sin embargo, cuando somos nosotros quienes fallamos, nuestro diálogo interno suele ser cruel.

El poder de tu diálogo interno

La forma en que te hablas a ti mismo moldea tu realidad. Si constantemente te repites que no eres suficiente, tu cerebro buscará evidencia para confirmar esa creencia. La autocompasión no es autocomplacencia; es tratarte con la misma amabilidad con la que tratarías a alguien que amas.

Ejercicio Práctico: ¿Qué le dirías a un amigo?

La próxima vez que te sorprendas criticándote duramente, haz una pausa y pregúntate:

Cambiar patrones de pensamiento lleva tiempo, pero es posible. Al practicar la autocompasión, reduces la ansiedad y aumentas tu resiliencia ante los desafíos de la vida.

← Volver al inicio